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Pies descalzos. 5 Beneficios de andar descalzos

Seguramente os hayáis preguntado por qué los niños se quitan los zapatos.

Puede que por un lado resulte divertido para ellos, pero por otro lado esa obsesión de tener los pies descalzos viene dado a las grandes sensaciones que perciben a través de ellos.

Los zapatos se ha convertido en una moda para los pies de los bebes que todavía no caminan.

Antes se utilizaban patucos, pero la moda lo ha ido reemplazando por una gran variedad de zapatos que impiden que el bebé se desarrolle con naturalidad. El bebé necesita aprender a dominar totalmente los movimientos de sus pies para posteriormente vencer a la gravedad y poder andar correctamente.

A través de los pies el bebé empieza a desarrollar su movimiento reptando e impulsándose con el dedo gordo, así como en el gateo utilizando todos los dedos  como apoyo. Los zapatos impiden una buena colocación de los dedos y por lo tanto malos apoyos para un correcto desplazamiento.

A esto,  hay que sumarle que a través de los pies los niños tienen una gran sensibilidad y son capaces de percibir estímulos de manera más eficaz que las manos, por lo tanto unos pies descalzos contribuye al desarrollo de la inteligencia.

Sabemos que andar descalzos en estas edades tiene grandes beneficios:

Os indicamos 5 beneficios de andar descalzos

  • Desarrolla su autoconocimiento, ve, toca, explora sus pies, esto le ayuda a conocer los límites de su cuerpo.
  • Favorece la formación del arco plantar, el arco plantar del pie no se desarrolla correctamente hasta los cuatro años, andar descalzos es un ejercicio ideal para que los huesos de la planta vayan madurando hasta adquirir su característica forma arqueada.
  • Mejora su estabilidad: Al prescindir de los zapatos, se perfecciona la capacidad de agarre, colocándose correctamente la planta del pie y ayudándose de los dedos. Esto mejorará su equilibrio.
  • Desarrollo muscular, al no tener ningún tipo de agarre se contribuye al fortalecimiento de los tobillos.
  • Desarrollo sensorial y cognitivo, al pisar sin zapatos se experimentan diferentes sensaciones que hacen que el niño tenga una mayor riqueza de sensaciones a través de su sistema nervioso.

Po lo tanto, aunque los niños que ya andan lleven zapatos de forma más asidua, hay que seguir manteniendo la oportunidad de liberar sus pies del calzado.  El bienestar que produce liberar los pies para disfrutar de las sensaciones del entorno es sumamente gratificante y relajante.

Lucía Saéz. Directora de Infantil Colegio Zola Las Rozas

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